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Bardenas Reales

Bardeneros de ayer y hoy.

La Bardena está de moda. Ya no la visitan sólo quienes hicieron de ella el escenario de sus vidas, de sus trabajos y afanes, los verdaderos bardeneros que a continuación mencionaré con la emoción evocadora de hombres y hechos del pasado que me son muy cercanos:

  • 1° Los pastores, que buscan incansables en umbrías y humedales los escasos pastos que normalmente produce esta tierra reseca, y que se ven obligados, cuando se agotan las magras reservas hídricas, a buscar en áreas montañosas más norteñas lo que falta en las llanuras riberas, secas y castigadas por el sol.
  • 2° Los labradores, que cada año juegan a la lotería del buen tiempo y la cosecha ubérrima, siempre con la esperanza de que les toque el gordo, pero también con el temor, mucho más probable y basado en la dura experiencia, de que no germinen bien los granos por falta de agua, que las espigas se encanijen o se pongan cerollas o a última hora sobrevenga una mala nube.
  • 3° Los leñadores y carboneros, que tanta importancia tuvieron y tanto dieron que hablar en esta tierra de biomasa frágil, atacada por unos y otros hasta reducirla en ciertas partes a la condición de matorral rastrero y oloroso y aun de calvero desértico.
  • 4° Los cazadores de todo tipo, y en particular quienes tomaban la caza -bicheros, laceros y escopeteros- como un modo de vida arriesgado y en tiempos de veda perseguido; noctívagos impenitentes, sabios conocedores de los cados y de los senderos recónditos, amigos y enemigos, según las circunstancias, de los guardas bardeneros y de la benemérita.
  • 5° Los recolectores de diversos productos naturales, que pocas gentes de nuestros días conocerán, como el tan, obtenido de la corteza de la encina; la pez, sustancia resinosa extraída del pino; y el visco o muérdago, una planta parásita que proporciona la liga caza pájaros. Y los que recogen setas y caracoles, especialmente las “pardas’, piedra para la construcción y la fabricación de yeso, estiércol y, en ciertas coyunturas, esparto. Y, los apicultores y mieleros, aunque estos trabajaban más en las tierras de los pueblos circundantes a la Bardena, dadas las cortapisas y servidumbres que pesan sobre las construcciones levanta das en esta Comunidad.
  • 6° Y ¡cómo, no!, algunas gentes de mal vivir, contrabandistas, ladrones cuatreros, huidos de la justicia, bandoleros. La frontera de Navarra y Aragón era, en este sentido, permeable, de modo que en la Bardena se refugiaban los “bandidos” aragoneses, y a las Cinco Villas se escapaban y en su terreno hermano se escondían los navarros.

Las Bardenas RealesPor suerte o por desgracia, a todos estos bardeneros tradicionales y varios más, se han ido añadiendo últimamente otros nuevos:

  • 1° Los ‘domingueros del calderete”, que así les llamo con cariño, porque en cierto modo también lo soy. ¿Sabremos resistir al sibaritismo culinario y a la juvenil “cultura del bocata” con nuestros ranchos y nuestras migas bardeneras y a las latas de bebidas extrañas con nuestro vino reparador albergado en bota que se arremanga cuidadosamente?
  • 2° Los “bárbaros” o “extranjeros” motorizados -que pueden ser también navarros, y de la Ribera-, gentes irrespetuosas que rompen con el estruendo de los motores de sus vehículos el silencio “geológico” de muchos parajes que casi no conocieron durante meses otros sonidos que los balidos y los cencerros, y que los hollan indiscriminadamente con sus ruedas.
  • 3° Los que van a la Bardena, como a tantos lugares afamados del mundo, no para sentir la emoción estética de los colores increíbles que ofrece el terreno -blancuzco, grisáceo, rosado y rojizo, azulado, violáceo y negruzco- en el transcurso de un día luminoso, sobre todo al amanecer o a la caída del sol, ni para contemplar a escala menor, esas formas de relieve del Oeste americano fantasmagóricas que ofrecen los cortados del terreno, los cabezos, barrancos y planas, y gozarlas serena e intensamente, sino para presumir de que se han visto, y si puede ser, para demostrarlo cumplidamente con oportunas fotografías.

Y los militares de la base del Polígono de Tiro…

BIBLIOGRAFÍA:
LAS BARDENAS REALES
Gobierno de Navarra
Departamento de Ordenación del territorio, Vivienda y Medio Ambiente. 1990.
Textos: Jesús Elósegui Aldasoro.
Carmen Ursúa Sesma.
BARDENAS REALES DE NAVARRA
CAN: CAJA DE AHORROS DE NAVARRA
TEXTOS: ALFREDO FLORISTÁN SAMANES

Imágenes: Martín Zalba